Dónde encontrar fondas diferentes en la capital

Una fonda es un tipo de establecimiento de hostelería. En principio, el origen de la palabra está en el griego πανδοχεῖον (albergue), después pasó al árabe como funduq, posteriormente una variación marroquí lo dejó en fendeq que se actualizó a fondac. En Chile se le llama fonda o ramada, en Guatemala y El Salvador, es una taberna. En Río de la Plata se trata de un restaurante de ínfima categoría, en México se refiere a un tipo restaurante pequeño atendido por el propietario.

Las hay sin alcohol, sin carne ni cueca. En estas Fiestas Patrias hay otras opciones para celebrar.

1 Sin carne

El Huaso Vegetariano es una fonda vegana que estará abierta el 18 y el 19 de septiembre en Cumming 662. No habrá alcohol ni humo de cigarro y la oferta gastronómica girará en torno a productos sin origen animal: té indio, choripanes de proteínas de soya, y merquén y anticuchos de verduras y tofu. La música tiene también su sello: no hace alusión al rodeo. Entrada: $ 2.000. Horario: 12.00 a 21.00. En Quinta Normal, en Sto. Domingo 2980, el restaurante Puro Verde tendrá en su menú papas rellenas de pino de carne vegetal, chacareros con carne de gluten y hamburguesas de carne vegetal. Pero, además, habrá trovadores y grupos de cumbia, como Don Baco y los Boca Seca. Abren a las 12.00 y cierran a la medianoche.

2 Ecológica

Las murallas de esta fonda son pallets plantados en forma vertical con lechugas, acelgas, flores y hierbas curativas. Eso, más los basureros para reciclaje y las actividades como aprender a ser compost con lombrices, le dan un sello ecológico a este espacio dieciochero. Además, regalarán choripanes hechos con hornos solares y Quita Caña, una bebida hecha de destilado de stevia, menta, jengibre y mucho hielo. Funciona desde el 14 al 19 en el recinto de la piscina municipal de Maipú (Bailén S/N).

3 Sólo rock

En Alameda 4365 estará funcionando la Fonda Bizarra, para los que no quieren saber de cuecas ni ramadas. Estará abierta desde el 12 al 17 en el club San Martín. El viernes, desde las 17.00; el resto de los días, desde las 15.00 hasta la medianoche. Habrá bandas en vivo, como Machuca (viernes), Fiskales Ad-Hok (sábado) y Los Miserables (domingo). ¿Para comer? Anticuchos, empanadas vegetarianas, choripanes y dulces chilenos, y para beber, la oferta incluye terremotos. La entrada cuesta $ 4.000.

4 Electrizante

Desde el 14 de Septiembre a las 21.00, se abrió la Fonda Electrizante en el Centro Cultural Amanda (Embajador Doussinague 1767, local 0027 D). Luego, a las 23.00, tocan Tomo como Rey y Santa Feria. ¿Más grupos? Sí, el sábado, Pata e Cumbia y Silvestre, y el domingo, Hechizo. Luego de cada show, una fiesta con DJ. Habrá menú especial: empanadas, pastel de choclo, anticuchos, ajiaco, chicha y terremoto. Entrada: $ 6.000.

Estas Fondas y otras…

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Destilados: un paseo por algunos bares de Santiago donde estos tragos son los preferidos

Nuevos bares de Santiago están apostando por potenciar los destilados en sus cartas. Ahora, el whisky, el pisco y el ron se toman solos, on the rocks.

Las bebidas alcohólicas son bebidas que contienen etanol (alcohol etílico).
Atendiendo a la elaboración se pueden distinguir entre bebidas producidas por fermentación alcohólica (vino, cerveza, hidromiel, sake) en las que el contenido en alcohol no supera los 15 grados, y las producidas por destilación, generalmente a partir de un producto de fermentación (licores, aguardientes, etc.) Entre ellas se encuentran bebidas de muy variadas características, y que van desde los diferentes tipos de brandy y licor, hasta los de whisky, anís, tequila, ron, vodka, cachaça, vermouth y ginebra entre otras.
La cantidad de alcohol de un licor u otra bebida alcohólica se mide bien por el volumen de alcohol que contenga o bien por su grado de alcohol.
Aunque se rebaje la graduación alcohólica al whiskey o al brandy, como es usual al tomarlos con hielo, no porque baje la graduación dejan de ser destilados. No se convierten en vino.

Los destilados-a diferencia del vino o la cerveza, que se obtienen sólo de la fermentación– son el resultado de un proceso que se realiza en un alambique, donde se colocan granos o hierbas ya fermentados, para que, expuestos a temperatura separen sus alcoholes.La ración más noble del proceso es el destilado final, llamado Corazón, como es muy calórico, se toma en porciones pequeñas.

Los destilados,que se consideran bebidas alcohólicas,se clasifican en:
1º Aguardiente. Se entiende por aguardiente la bebida que debe sus características peculiares al resultado de destilar un fermentado alcohólico, de tal modo que el destilado tiene sabor a la sustancia vínica de la que procede. Tal sucede con el brandy, el whisky, el ron, el tequila, etc. Cuando se le añaden sabores de otra procedencia resulta un aguardiente compuesto con la sustancia que se le añade: anís, regaliz, etc.
2º Toda bebida alcohólica contiene agua y etanol. Cuando una bebida está sólo compuesta por agua y etanol ya no es un aguardiente. A eso responde la idea de vodca.
3. Por “alcohol compuesto” cabe entender aquellas bebidas —dulces o no, de baja o de alta graduación— cuyo sabor y características no provienen ni de un vino ni de un aguardiente, sino de sustancias añadidas que no generan alcohol, como anís, nebrinas, arándanos, moras, hierbas, etc. Esta categoría de bebidas resulta posible sólo desde finales del siglo XIX cuando se consiguió obtener alcohol puro e insípido.

En función a este tipo de bebidas propondremos la ruta de bares que visitaremos…

La Destilería en Ñuñoa

“Cuando un destilado es realmente bueno, puedes tomarlo acompañado de una bebida o como un cóctel, pero la mejor forma de apreciarlo es solo con un par de hielos”, comenta el sommelier Hugo Córdova, quien en marzo, junto al sommelier Ricardo Grillet y el chef Alan Kallens, abrió La Destilería, un bar ubicado al lado de la Plaza Ñuñoa. Tienen destilados de primer nivel, como el Buchanan’s de 12 años ($ 4.500), un whisky escocés de aroma floral, y el ron Zacapa de 23 años, guatemalteco, de aroma y gusto dulzón, entre caramelo y toffee ($ 5.500). “Aquí no se trata de tomar más, sino de tomar mejor”, sostiene Córdova, quien asegura que muchas mujeres se están sumando a la costumbre de tomar destilados on the rocks: “vienen en grupo y no precisamente por un pisco sour”, comenta.

En nuestro extracto se comentan bebidas alcohólicas,si deseas saber algo más sobre lo que podrías servirte en el local sigue este link del sitio la Buena Vida

Lugar: La Destileria
Dirección: Manuel de Salas 155.Ñuñoa.Santiago.Chile.
Teléfono: (+56 2) 344 4451.


Pisco prémium en la terraza del Noi

El bar Tramonto del hotel Noi, ubicado en la azotea del edificio -con una vista panorámica a Vitacura-, luce más de doscientos destilados elegidos por Luis Felipe Cruz, el bartender del hotel, quien, entre todos, apuesta por enaltecer al pisco chileno. “Aunque hasta hace poco era muy mal visto, los extranjeros siempre quieren saber cuál es el mejor. Las viñas trabajaron por lograr líneas exclusivas”, asegura. Según él, hay dos de calidad excepcional: Tamaya, del Valle del Limarí y Waqar, del Valle de Tulahuén. “Tan buenos son, que pueden degustarse solos, fríos –muy fríos– y en copas especiales como la de martini, que permite abrir y desplegar su aroma”, comenta.

Lugar:Tramonto Bar&Terrance.Hotel Noi.
Dirección:Nueva Costanera 3736.Vitacura.Santiago.Chile.

Algunos Destilados propios de sus casas…

Bar Flamingo

Ricardo Guerrero, presidente de la Asociación Central de Bartenders de Chile, eligió destilados de primera para crear la selecta carta de cócteles de este bar, como el Charly Brigante ($ 4.500), que lleva whiskey Jameson, licor de frambuesa, jugo de limón, cranberries y syrup de jengibre.

Quiere revisar la carta del lugar siga este link.

Lugar: Bar Flamingo
Dirección: Tobalaba 175.Providencia.Santiago.Chile.
Teléfono: (+56 2) 986 7429

La Cantina

Pisco Fuegos de 40º –de doble destilación–, jugo de pomelo y papayas maceradas en jengibre es lo que lleva el trago a bordo del Caleuche ($ 3.200), uno de los tantos combinados con alcoholes de primera que allí preparan.

Desea conocer la coctelería de autor y otras bebidas que sirven en el local siga este link.

Lugar:La Cantina, el bar del restorán Caleta Lastarria.
Dirección: Villavicencio 395,Santiago,Chile
Teléfono: (+56 2) 632 5764.

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Juanito Ollas: Los secretos del chef de la Vega Chica

 

En el segundo piso del nuevo Mercado de Abastos de Santiago, la ex Vega Chica, un cartel destaca por sobre los demás. “Juanito Ollas, cocina internacional”, reza el letrero. A un costado, en una pizarra se lee el menú escrito con tiza: pastel de locos ($ 4.000), pastel de jaiba ($ 4.000), solomillo al pesto ($ 3.000), garbanzos con chuleta y pescado frito acompañado de papas con mote al merkén ($ 2.000). Es una carta que se disfruta con vista al río Mapocho y al Mercado Central.

Su dueño es Juan Mancilla Ojeda. En los 90 fue jefe de cocina de la embajada de Chile en Roma, cuando Jorge Jiménez de la Jara, el ex ministro de Salud de Patricio Aylwin, era embajador. En el subsuelo de la sede diplomática cocinó para personalidades chilenas y extranjeras, como el ex presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, el cardenal Francisco Javier Errázuriz y el ex ministro de Hacienda Nicolás Eyzaguirre. “Incluso Berlusconi probó mis platos”, cuenta Juan.

Al momento en que evoca estos recuerdos, en un mesón de acero inoxidable de una cocina que no supera los tres metros de largo por tres de ancho, monta una paila de greda donde humea el pastel de jaiba, rodeado de una ensalada de berros hidropónicos, lechuga morada, tomates cherries y finas tiras de zanahoria. Es el mejor menú del nuevo mercado del barrio Mapocho.

Oriundo de Puerto Montt, Mancilla (68 años) fue el mayor de 12 hermanos de un matrimonio formado por un marino mercante y una dueña de casa. Su primera experiencia en la cocina fue nefasta. Se crió entre ollas, sin embargo cuando tenía 14 años, sus padres fueron a un matrimonio y él quiso sorprenderlos con un kuchen. Para hacerlo, usó todos los huevos que encontró en casa, sin embargo la masa no subió, quedó dura como palo, incomible y Juan no volvió a pisar una cocina por varios años. A los 18 se vino a Santiago a estudiar Pedagogía en Inglés, pero por problemas económicos comenzó a trabajar. Partió como cajero en el Hotel El Conquistador. Luego fue barman en el Restaurante La Maison. En ese lugar se maravilló con la técnica del flambeado, preparación que se realiza justo antes de servir el alimento, a la vista del cliente, y que consiste en rosear con licor el plato y prenderle fuego causando la sorpresa de los comensales.

“A punta de paciencia y práctica fui agarrando experiencia. De a poquito me fui haciendo un nombre”, explica Mancilla, quien también trabajó en los restaurantes Bali Hai y Centre Catalá, entre otros.

En eso estaba cuando se encontró con quien fue el pediatra de sus dos hijos. Jorge Jiménez de la Jara le contó que se iría de embajador a Roma y necesitaba tres personas de confianza para trabajar con él, uno de ellos en la cocina. Juan se entusiasmó.

Gracias a esa invitación, durante dos años cocinó empanadas, pastel de choclo y porotos para diplomáticos, políticos chilenos y extranjeros, con especial énfasis en la estética de cada plato, en la combinación de sabores, aromas y colores. “Platos con enjundia y cariño”, señala Mancilla.

Aprendió italiano para poder leer a su antojo todos los libros de recetas que caían en sus manos e incorporar ingredientes nuevos a sus platos. Pero al cabo de dos años, los afectos le pasaron la cuenta y volvió a Chile a trabajar.

“Desgraciadamente acá las personas no existen en el campo laboral después de los 50 años. Cuesta encontrar trabajo”, explica Juan.

A pesar de la experiencia, Mancilla quedó sin trabajo a fines de la década del 90 cuando la crisis asiática golpeaba fuerte a Chile. Para no gastar sus ahorros, decidió invertir.

Un amigo le dio el dato de un puesto en La Vega y, sin pensarlo mucho, decidió instalar su primer local “Juanito Olla”. Ahí vendía completos de salchichas de pavo, pan crujiente y mayonesa casera con sabor a ajo o merkén. Le fue bien, lo suficiente para instalar dos locales más.

Cuando supo de la remodelación del actual Mercado Tirso de Molina se asustó. Sin embargo, el nuevo edificio vino con una buena noticia: tendría su cocinería, un lugar donde poder preparar platos, cocina de excelencia a precios bajos.

En mayo de este año, en el local 311, abrió “Juanito Ollas, cocina internacional”, junto a su socio, el chef Juan Carlos Villarroel, con quien también acaba montar una empresa de banquetería.

De martes a domingo abre “Juanito Ollas”, aproximadamente de 12 a 18 horas. A las 9 de la mañana llega Juan a escoger las verduras, desinfectarlas y preparar el menú, no más de siete platos, entre $ 2.000 y $ 4.000, acompañados de una sopa de verduras, un caldo de pollo o de congrio.

Todas las opciones llevan ensalada de berros y lechugas hidropónicas, perfectas, crujientes, con pan tostado y limón. Atiende el propio Mancilla o Juan Carlos, ambos de impecable delantal blanco.

Las opciones cambian a diario. El menú diciochero, por ejemplo, fue costillas a la cazadora, con alcachofines en forma de flor, champiñones, papas enanas, arroz al merkén, la respectiva ensalada y una reponedora sopa de congrio. Todo por $ 3.000.

“El único problema es que no tenemos patente de alcoholes”, dice Juan Carlos Villarroel. Al instante, Juan Mancilla revela un proyecto a futuro. Ya analiza la posibilidad de unirse con los demás locatarios para organizar una cena de Año Nuevo en el Mercado y obtener el permiso de alcoholes, aunque sea por una vez al año. “Imagínese como se verían los fuegos artificiales de la torre Entel desde aquí”, dice, mientras sueña despierto. Nada pierde con intentarlo.

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Published in: on septiembre 26, 2011 at 14:28  Comments (2)  
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Un lugar para degustar y disfrutar con la vista

El Café del Jardín de la calle Urriola, en el corazón del cerro Alegre es un lugar que seduce tanto por su estilo como por sus exquisitas preparaciones.

María José Muñoz es chilena, aunque todavía mantiene ese acento brasileño de décadas de haber vivido en Sao Paulo. Junto a su madre, Wanda, se vinieron a Chile hace un par de años y comenzaron muy de a poco a vender los irresistibles salgados brasileños (bocadillos a base de pollo, carne, camarones, etc.); era el comienzo de un encuentro con la gastronomía que terminó con ellas viviendo en Valparaíso y montando un entretenido proyecto bautizado como Café del Jardín. “Todo se ha hecho con mucha dedicación y puro amor, nunca tuvimos capital de inversión, así que cada rincón fue hecho con creatividad y una buena combinación de elementos”, aclara María José.

Un lugar acogedor donde hasta los individuales de patchwork que visten las mesas fueron hechos por ellas mismas. Pero eso no es todo, además de lo lindo del ambiente, los dulces y postres que aquí se ofrecen son únicos. Son las recetas brasileñas que María José y Wanda trajeron del país de la samba, como los brigadeirão, dulces típicos brasileños que se hacen con chocolate amargo o dulce; el pudin de leche condensada y la tartaleta de yogur. Recientemente comenzaron con la modalidad de bar-gourmet, además del café, por lo que también se puede venir en la noche.

Horario: Todos los días desde las 13.00 hrs.
Dirección: Urriola 564, cerro Alegre.Valparaiso.Chile.

Pasen y disfruten
Un ambiente que para el Puerto es familiar. Materiales de reciclaje, objetos encontrados y mucho de hecho a mano es la propuesta de este espacio ideado por María José Munóz.

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Published in: on septiembre 20, 2011 at 14:15  Dejar un comentario  
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Auténtico Sabor Chileno

Una ruta por algunos lugares de la ciudad que alojan el alma de la cocina Chilena.

El Ancla
Una marisquería típica chilena, con platos abundantes y perfecta combinación precio-calidad. Parte de lo mejor es que está en Providencia. Algo nuevo, puesto que restaurantes de mariscos y pescados hay, pero marisquerías son pocas. Acá les presentamos El Ancla, un negocio que se gestó mientras Gabriel y su padre, Claudio Bustos, almorzaban en un restaurante. Sin saber nada de cocina ni administración decidieron tomar la oferta que el dueño del local les estaba ofreciendo en ese instante y lo compraron. Tanto padre como hijo trabajaban en el rubro pesquero y partieron por ahí. Primero en La Cisterna, y hace menos de un año decidieron instalarse en la calle Santa Beatriz para traer todo el sabor de unos enormes choros maltones con un caldo de vino blanco y sofrito de pimiento con cebolla, una porción de 1 ½ kilo a $3.900 y comen tres. También se destaca la política de gramaje que tienen todos sus pescados: ninguno puede pesar menos de 350 g. Así, hay veces en que se presentan hasta 3 merluzas fritas. Otros platos se pueden compartir, como la greda de pescado (pescado de roca y camarones con salsa pimentón ahumado y tomate, champiñón, queso cabra gratinado y papas) y el congrio campesino (congrio arvejado caldúo con papas fritas encima). Uno de los secretos es que siempre se usa caldo de loco o mariscos para cocinar, lo que realza siempre el sabor.

Lugar: El Ancla
Dirección: Santa Beatriz 191, Providencia.
Teléfono: (+56 2) 264 2275
Se sugiere: Merluza frita $3.400/congrio campesino $7.500 /Greda de pescado El Ancla $8.500.
Promedio: $8.000

Tren-Ünel
Una cruza del español y del mapudungún que significa ‘tren de sabores’, mezcla de productos endémicos chilenos y de exóticas especias. Una propuesta gastronómica ecléctica, guachaca y universal, es el lema de Claudio Palma Moro, quien rescató algunos ingredientes de aquellos dos primeros años en que solo sirvió comida mapuche. La falta de quórum del público le impidió seguir cocinando el molfucán (charquicán de mar) o el caretún (hígado macerado en miel y vinagre de manzana). Pero la idea no era erradicar lo propio ni mucho menos cortar la raíz, entonces hizo convivir distintos productos en un mismo lugar. De ahí nace el concepto de cocinería cosmopolita: un cocinero, un mesón y el público. El formato es uno a uno. Y cosmopolita por su gastronomía: ¿qué le parecen unas prietas artesanales con chocolate o una cazuela de asado de costilla pero con caldo de curry massaman? Estas son algunas de las alternativas que cambian a diario. Aquí nada es fijo, solo Claudio. Prepárese para una crema de quinua con crocante o una de brócoli con parmesano. Para un pastel de topinambur y salsa con anís, semillas de mostaza y cardamomo que son las que comandan las preparaciones.

Lugar: Tren-Ünel
Dirección: Victoria 774, Santiago.
Teléfonos: (+56 2) 554 8252 y 9-9320 7624 (Reservar).
Promedio: $6.000 y $8.000.
Observación: *Se cambia en un mes a Sierra Bella 1247. Tendrá tres espacios: comedor, salón de eventos y una pequeña cafetería en un segundo piso.

Picá de Jaime
Somos un país sanguchero, eso es indiscutible. Que tengamos para elegir por montón, también. Pero los que más nos inclinan y nos identifican son aquellos populares y con enormes trozos de carne entre dos panes, acompañados del infaltable pebre o ají. Lo demás es cuento aparte, o sea, palta, tomate, mayo. Ubicado en el Persa Bío-Bío, casi esquina de Ingeniero Obrech con Franklin, entre montones de puestos que venden todo tipo de repuestos, perfumes, libros, zapatillas y cuanta chuchería se pueda imaginar, sale un olor casi hipnotizador. Basta con levantar la cabeza y ver que de donde sale ese humeante aroma hay siempre un montón de personas circundan el lugar. La distribución es parecida al formato bingo de ramada, donde los ‘premios’ están adentro y los participantes rodean el lugar sentados uno al lado de otro, mirando hacia -en este caso- una enorme plancha que chirrea. Ahí dentro se desplazan los maestros sangucheros, quienes toman estos enormes trozos de pulpa de cerdo y los ponen a dorar con sal, luego pasan a otra plancha, allí se filetean y luego se cortan en lonjas más pequeñas, momento preciso en que son bañadas con una mezcla de agua y ajo. Listas para ser dispuestas dentro de una marraqueta y ser entregada al ‘ganador’, por no más de $2.000.

Lugar: la Pica de Jaime
Dirección: Franklin 602, L. 385, Santiago Centro.
Teléfono: (+56 2)967 9867

Don Gaviota
Es como traer el mar a la mesa y sintetizar su sabor en un equinoideo. Potentes, relucientes y resbaladizos, así son los erizos que llegan de las costas del norte al Don Gaviota. En una bandeja de greda se sirven, en cuatro pocillos del mismo material, los erizos, la cebolla, el cilantro y limón de pica, acompañados de unas tostadas con mantequilla. Es por platos tan simples como este y a la vez deliciosos que fieles parroquianos amantes de lo marino esperan mesa para sentarse. Si a eso le sumamos la pizarra, donde se lee vieja, pejeperro y apañados, entre otros pescados de roca -que traen buzos de la V y VI Región-, la oferta y las papilas se expanden. Sin embargo, la buena noticia no solo son los productos, su dueño, Carlos Oyarce, viajó a Polcura y desde el campo de su abuelo cortó madera nativa para trabajar en una ampliación. Una mezcla de pino oregón y raulí son las piezas para agrandar este barco.

Lugar:Don Gaviota
Dirección:El Roble 1190, esquina Guanaco, Santiago.
Teléfonos: (+56 2)621 1838
Sugerencias: Erizos, $5.990/ consomé de mariscos, $1.390/ cebiche de ostión y camarón, $4.990.
Promedio: $8.000

El Camarón
Por fuera, una arquitectura colonial de 1901; por dentro, 38 años de gustosos fogones. Una historia que se divide en dos: aves de caza y camarones.
Cerros de camarones. El primer fósforo lo prendió Norita Silva y fue para cocinar -en un improvisado espacio de su morada- codornices y perdices escabechadas. Con los años comenzaron la veda y las restricciones de aves, entonces hubo que buscar una salida. Más bien dicho, ‘bucear’ una salida. En un viaje al norte conocieron los exquisitos camarones de río. Y voilá! Aquí comienza la segunda historia, hace ya 18 años, con los camarones del río Limarí, Choapa o Huentelauquén. Con este nuevo y particular ofrecimiento comenzaron a llegar a diario los paisanos que en aquella época tenían fábricas textiles y eran casi de la casa, tanto así que hacían sus recomendaciones a las maestras de cocina. “Póngales ajo, agréguenles aceite de oliva”, hasta que un día un “no” hizo el cambio: ‘no les quiten la cáscara, los comeremos con la mano’. De ahí nace el famoso plato camarones árabes ($9.800), medio kilo de estos hermosos ejemplares servidos en pocillo de greda, con un aguamanil y un buen babero. Hoy son su hija Mónica y otros parientes los que encienden a diario los braseros, de donde salen, además, contundentes pasteles de jaibas ($5.800) y exquisitos congrios apanados.

Lugar: El Camarón
Dirección: Gorbea 2644, Santiago.
Teléfono: (+56 2) 689 8880.

El Rincón de los Canallas
Aquí se come chancho a la chilena. Y se pasa la sed con un jarro de pipeño o borgoña.
Lleva poco más de dos años en su nueva casa y se llena igual que en la anterior ubicada en San Diego. Y es que al ‘canalla mayor’, como se hace llamar Víctor Painemal, lo siguen sus clientes a donde vaya, tanto por su comida como por su carisma. Y claro, por sus regalones precios.
El lugar no solo se caracteriza por su antigüedad, comistrajos y espirituosas bebidas. Tiene historia, porque fue parte de ella, y es un emblema de los años 80. Ahí cuando los toques de queda dejaban a varios deambulando por falta de locomoción o por ganas reunirse con amigos, Painemal decidió amparar a la bohemia. Se llegaba hasta a la puerta del local, se metía la mano en un hoyo y se tiraba de un cordel. Por dentro sonaba la campana y Víctor preguntaba el santo y seña: ‘¿Quién vive, canalla?…’, y venía la contraseña, que en ese tiempo Tito Arévalo, conductor de Radio Colo-Colo, transmitía en su programa de trasnoche, y decía entre los saludos: “Está lloviendo en Puerto Montt y los canallas siguen”. Si no se sabía la contraseña del día, no entraba. Pero esto es solo una parte de la historia y es mejor que la termine en persona, si ve a un personaje con capa blanca, pelo gris y lentes oscuros, es Painemal. Entonces con un Refugio 33 (pernil, chuletas, longanizas, prietas y varias ensaladas) y con un jarro de maremoto en la mesa, pida que le termine de contar la historia. Contraseña de hoy: ‘Chile libre’.

Lugar: El Rincón de los Canallas
Dirección: Tarapacá 810, Santiago.
Teléfono: (+56 2) 632 5491
Se recomienda: Maremoto, $3.600, y alcanza para 4 vasos/ Refugio 33 (2 o 3 personas), $8.980.
Promedio: $5.000.

Peyo
Triple B. Bueno, bonito y barato. En el Peyo hay de todo. Se respira chilenidad y campo. Desde empanadas hasta mote con huesillos. Desde plateadas a cazuelas; porotos granados y charquicán a papayas con crema. Su gastronomía es tan chilena como su historia. De tradición popular, el Peyo comenzó en 1971 como un humilde pequeño comedor, que ofrecía apetitosas y contundentes colaciones a la hora de almuerzo, apreciado por obreros y empresarios, se fue convirtiendo en un referente de nuestra cocina popular, logrando conquistar el apetito de muchos. Gracias a su buena reputación, en la década de los 80 fue ganando miles de adeptos, llegando a atender hasta 30 mil personas al mes. Hoy siendo un restaurante consolidad ha logrado mantener su característica más peculiar: hacernos disfrutar durante todo el año de nuestra cocina chilena típica. ¿Por qué elegir el Peyo? Pruebe y dirá.

Lugar:Peyo
Dirección:Lo Encalada 465, Ñuñoa.
Teléfono: (+56 2)274 0764

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Se recomienda: Las Viejas Cochinas. Talca.

Este fin de semana ojeando la prensa (La Tercera) nos topamos con un artículo de Paula Riquelme sobre el origen de este restaurante bautizado originalmente como Cabaña El Turismo. El relato, ameno, interesante y enriquecedor para promover un lugar donde los hábitos culinarios de antaño cobran fuerza es transcrito a continuación.

Todo partió por un rumor sobre un local vecino, dicen sus dueñas. Pero un error les adjudicó un nombre que, lejos de afectarlas, les dio fama y clientela. Es la historia de la picada más conocida de Talca, un lugar de visita obligada para políticos, artistas y turistas.

No eran ellas “las viejas cochinas”, pero sí supieron sacarle partido a tal apelativo, que de apetitoso no tenía nada. Marcela Orellana, la menor de las cuatro hijas de doña María Elena Yáñez, dueña y fundadora de este restorán talquino, cuenta que todo partió por un rumor sobre la calidad de un local vecino: se decía que allí “reciclaban” los restos de comida que otros comensales dejaban en los platos. “Y resulta que cuando se murió la dueña del local del lado, un hijo de la señora empezó a decir que éramos nosotras las viejas cochinas y la gente llegaba preguntando si era verdad lo que se decía. Entonces, teníamos que explicar la historia e invitábamos a la gente a pasar para que conocieran nuestro local, siempre limpio, y nuestra comida recién preparada. A la gente le gustó venir y se empezó a correr la voz de que aquí había buena comida y a buenos precios. Así, con el tiempo, nos hicimos famosas”.

Marcela cuenta que, en un principio, “era bastante desagradable (lo del nombre), porque la gente nos preguntaba si nos bañábamos o si teníamos agua potable, cuando se sabe que es imposible que un restorán pueda funcionar si no cumple con la normativa vigente para poder hacerlo. Era casi humillante, pero supimos sobreponernos a eso y ahora estamos donde estamos”.

De su verdadero nombre -Cabaña El Turismo- ya pocos se acuerdan. “Las Viejas Cochinas” quedó tan arraigado y tan alejado de su sobrenombre, que se convirtió en una de las picadas secretas del circuito gastronómico criollo; un punto de encuentro de una variopinta clientela de artistas, políticos, deportistas, actores, trabajadores y turistas que visitan esa zona del Maule.

Es cosa de aparecer a la hora de almuerzo: más de 200 comensales al mediodía, insertos en una vorágine de aromas exquisitos que se mezclan entre mariscos, carnes, pan amasado recién salido del horno y jarras de ponche que a nadie dejan indiferente. Ni a los sencillos obreros que llegan día a día, ni a los ejecutivos y turistas internacionales que comparten la mesa con ellos.

Ni siquiera en las tardes baja el número de visitantes. Como el miércoles, a las 18.30, cuando con una fría y lluviosa tarde de invierno, el movimiento no cesaba al interior del restorán, con más de 80 personas sentadas alrededor de las cuatro chimeneas a leña, deleitándose con pollos, mariscales o una sabrosa plateada, tras culminar la jornada.

¿Cómo se inició el local? Marcela cuenta que todo partió con una ramada que instaló doña María Elena y su esposo, en la ribera del río Claro, a los pies del cerro La Virgen. “Nuestros padres habían trabajado como garzón y cocinera en los otros restoranes que había en este balneario y quisieron independizarse instalando un negocito. Vendían sandías y pan amasado”. Eso fue en 1975 y la cabaña (que era de coligües) se llamó El Turismo.

Con doña María Elena al frente y sus cuatro hijas apoyando en diferentes labores, el recinto se fue expandiendo y terminó en un bungalow ampliado de 54 mesas. Sólo en 1988 se oficializó lo de “Las Viejas Cochinas”, cartel que hoy luce la publicidad del local. Hoy tienen 43 empleados, además de la dueña y las cuatro hijas, que siguen trabajando.

A fines de los 90, una fuerte subida del Claro intentó borrar la tradición culinaria instalada por la familia Orellana Yáñez. “El río se llevó parte del restorán, pero mis siete hermanos, que trabajaban en áridos, tardaron sólo una semana en volver a levantarlo. Ahora está más distante del río y a mayor altura”, relata Marcela.

Y pese a que hay muchos que no han escuchado de su fama, de voz en voz sus platos se han popularizado en distintos puntos del país. Alfredo Abendaño, el garzón más antiguo del local, relata que “lo que más me gusta de trabajar aquí es la variedad de público que llega, porque yo atiendo gente de los sectores más bajos hasta los más altos”. Y Marcela agrega: “Aquí han venido a comer todos los candidatos presidenciales, pero como Presidente sólo estuvo Sebastián Piñera. Además, hemos tenido a Miguel Bosé, que se fue muy feliz con la variedad de mariscos que comió; el “Bichi” Borghi, que le gustan las ranas; Nelson Acosta, el grupo La Noche, Américo… En fin, acá llegan todos los cantantes, artistas, actores y políticos que visitan Talca“.

La menor de las hermanas recuerda que “desde pequeña comencé a trabajar en el restorán. Primero me hice cargo de los baños, cuando tenía siete años, y luego fui asumiendo más obligaciones. Mi vida ha estado ligada ciento por ciento al restorán, que nos ha dado todo, pero que también nos ha quitado todo, porque nosotros hemos dejado aquí nuestra juventud, vida familiar, todo, porque este negocio es, por sobre todo, muy esclavizante”.

Por ello, según Orellana, está en suspenso el futuro del lugar: “Todos (mis sobrinos) estudiaron otras carreras, que no tienen relación con el restorán, y yo los entiendo, porque si yo tuviera un hijo tampoco desearía que se dedicara a esto (…). Es un trabajo muy esforzado y de mucho sacrificio, ya que tenemos abierto todo el año, excepto las noches de Navidad y Año Nuevo. Es por ello que no sabemos qué ocurrirá con “Las Viejas Cochinas” cuando nosotras ya no estemos aquí”.

El Restaurant: Las Viejas Cochinas
Dirección:Rivera Poniente Rio Claro s/n.Talca.Chile.
Teléfono: (+56 71) 216621 / (+56 71) 221749

Talca es una ciudad y comuna de Chile, capital de la Región del Maule y de la provincia homónima. Centro administrativo, económico y cultural de la región, es la urbe más importante del Valle longitudinal o Central chileno. Integra el Distrito Electoral 37 de la Circunscripción Senatorial 10ª Norte. Se ubica en una posición equidistante de las dos mayores aglomeraciones urbanas del país, Santiago y Concepción.

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Published in: on agosto 9, 2011 at 10:00  Dejar un comentario  
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Ruta latina de sitios y productos gastronómicos en Santiago

Camarones ecuatorianos, salteñas bolivianas, café colombiano y la mejor carne argentina para disfrutar en casa.

Café colombiano de selección

Nariño es una región de Colombia cercana al Ecuador de donde vienen los cafés que en los últimos cuatro años han ganado el primer lugar en la Cup of Excellence (def), las olimpiadas del café en Colombia. Ahí mismo tiene su finca de cafetales la familia del colombiano radicado en Santiago, Sebastián Ortiz Castelblanco. Parte de su cosecha la comercializa en Chile con la marca Montaña del Venado: granos seleccionados artesanalmente, de primerísima calidad. Ortiz recomienda moler la cantidad justa a preparar para evitar que el grano se oxide y pierda su sabor y aroma. Desde $ 8.000, 500 g.
Celular:(+56 9) 8693 4379. ventas@cafemdv.com.

Queso venezolano e inconfundibles tequeños

Algo que nunca falta en las mesas venezolanas es el queso semiduro, similar a un queso fresco pero más denso y salado. El venezolano César Azuaje, dueño de la amasandería Salto Ángel, en Ñuñoa, lo vende a pedido ($ 4.500 el kilo). También tiene preparaciones típicas hechas con este queso, como los tequeños, masitas que sirven como aperitivo ($ 5.000, 25 unidades). Despacha por mínimo $ 5.000. Teléfono: (+56 2) 272 5527. saltoangelch@gmail.com.

Nuestros comensales deben recordar que se llama quesos Semiduros, aquél de consistencia firme pero elástica y de sabor suave y bien definido, algunos poseen agujeros u ojos que se producen por adición de ciertas bacterias que producen “burbujas” en la pasta. Poseen entre un 36 y un 46 % de agua.

Algunos tipos: gruyére, huemul, cheddar, edan, pategras, emmental, provoleta, de cabra, zcamorza, tybo, Mar del Plata, quesos de barra, appenzeller, cantal, chester, dambo, edamer, fontina, gorda de 5 a 8 semanas, havarti, tilsiter, mysost, samso, sbrinz, schabzieger, vacherin á fondue, walliser (gomser, bagnes).

En ruta recomendamos…

La Vierre Bar ubicada en Ñuñoa,restorán del chileno Carlos Jiménez, quien tras vivir 38 años en Venezuela revive recetas venezolanas, como el pabellón criollo: carne mechada con arroz, caraotas –o porotos negros–, plátano maduro y huevo ($ 4.900). También sirve recetas propias como un sándwich de carne, pollo o pescado desmenuzado con tomate, lechuga y queso rallado, y que en vez de pan lleva patacones de plátano aplastado frito ($ 3.800). Irarrázaval 4955, teléfono:(+56 9) 984 1332.

Chocolate fino

Verónica Blackburn vende el chocolate orgánico ecuatorianno Pacari (desde $ 2.600), una de cuyas barras fue seleccionada como la tercera mejor del mundo según el sitio especializado. Alonso de Córdova 4330, Vitacura. La empresa Chocolat vende cobertura de chocolate venezolano El Rey –con cacao criollo– desde $9.800 + iva.

Los verdaderos camarones ecuatorianos

La empresa chilena Kamaron Bay trae camarones que cumplen los altos estándares de calidad que se les exigen para ser exportados desde Guayaquil, donde se cultivan, a los mercados de Estados Unidos y Europa. Surten a las mejores cocinas santiaguinas, como la del restorán Europeo. Las colas más pequeñas (11 g) cuestan $ 10.000 el kilo; las más grandes (64 g), $ 32.000 el kilo. Desde 4 kilos despachan sin cargo al sector Oriente. Tabancura 1382, Vitacura,teléfono (+56 2) 217 0551

Salteñas bolivianas

Estas empanadas deben su nombre a la argentina Juana Manuela Gorriti. Oriunda de Salta, se radicó en Tarija, Bolivia, donde vendía unas empanadas que se hicieron famosas por su masa y su relleno de carne o pollo, papas, arvejas, perejil, aceitunas, pasas y ají panca. En Chile, el boliviano Carlos Cossio vende las originales, que no faltan en los eventos del consulado. Cuestan $ 800 c/u. Pedido mínimo 12 unidades. Despacha a domicilio por $ 3.000. Celular (+56 9) 9399 1021

El ecuatoriano de Independencia

En Las Delicias de Bolívar –más conocido como La Picada de don Bolo– el chef ecuatoriano Bolívar Pillacela prepara platos tan típicos de su país como el arroz con camarones ($ 4.600), o con menestra ($ 3.600), que lleva carne o pollo, patacones y porotos negros. Entre las bebidas tienen colada ($ 700), brebaje que preparan con avena, y el viagra don Bolo ($ 2.000), ideal para la resaca, que mezcla ron, guanábana, piña, palta, leche condensada, granadina y menta. Independencia 1330, teléfono (+56 2) 735 1295.

La gran fonda peruana

Aunque el 28 de julio es la fecha oficial del Día de la Independencia peruana, en Santiago esta gran fiesta popular se celebrará el domingo 31 de julio. Ese día, de 10:00 a 20:00 hrs la Quinta Normal se transformará en una gran fonda con 80 stands de pequeños restoranes peruanos que ofrecerán cebiches, ají de gallina, calapurca, tamales, pollo a la brasas, entre otros platos típicos. La entrada cuesta $ 1.000. Matucana 520.

Jugos Del Caribe

Al frente del Mercado de Providencia, el pequeño local Del Caribe sirve jugos de frutas exóticas como lulo, tomate de árbol y guanábana, comunes en Venezuela, Ecuador y Colombia. ($ 1.000, 500 cc). Antonio Bellet 7,Providencia,Santiago de Chile.teléfono (+56 2) 264 1375.

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Panaderías en Santiago

El pan es un alimento básico que forma parte de la dieta tradicional en Europa, Oriente Medio, India y América. Se suele preparar mediante el horneado de una masa elaborada fundamentalmente con harina de cereales, sal y agua. La mezcla en algunas ocasiones suele contener levaduras para que fermente la masa y sea más esponjosa y tierna.1 El cereal más utilizado para la elaboración del pan es la harina de trigo, también se utiliza el centeno, la cebada, el maíz, el arroz. Existen muchos tipos de pan que pueden contener otros ingredientes, como grasas de diferentes tipos (tocino de cerdo o de vaca, mantequilla, aceite de oliva), huevos, azúcar, especias, frutas, frutas secas (como por ejemplo pasas), verduras (como cebollas), frutos secos o semillas diversas.

La adición de la levadura provoca la fermentación de la masa antes del horneado, y como consecuencia le proporciona un volumen y una esponjosidad debido a la producción de pequeñas burbujas de dióxido de carbono (CO2) que se quedan inmersas entre la masa húmeda de la harina. Al pan elaborado sin el empleo de levadura se le llama ácimo, y que por ello carece de la esponjosidad típica de los panes “hinchados” o “levados”. Es muy posible que las elaboraciones más primitivas de pan no llevaran levadura, y la harina consistiese en granos toscamente molidos mezclados con agua que se dejaban secar al sol o que acababan entre las cenizas de un fuego.2 Los panes planos, muy populares en algunas culturas, es muy posible que sean los más antiguos.3 Una variante del pan con denominación propia son las galletas y los pasteles que poseen diferentes masas azucaradas, es muy posible que surgieran del conocimiento panadero como una necesidad de hacer panes “más portables” y nutritivos.4 A la masa se le puede dar diferentes formas debido al empleo de diversos moldes y técnicas de amasado: de esta forma existen las barras, las trenzas, los aros, etc.

El pan ha sido tan importante en la alimentación humana que se considera como sinónimo de alimento en muchas culturas, no obstante participa en muchos rituales religiosos y sociales: como el matzoh en la pascua judía, la hostia en la eucaristía cristiana, el rito de bienvenida de los pueblos eslavos que involucra el pan y la sal, etcétera. Antiguamente en las zonas rurales el pan era elaborado en los núcleos familiares y poco a poco el establecimiento para dispensar el pan, la panadería, ha ido cobrando importancia en las zonas urbanas.3 Hoy en día existen electrodomésticos específicos con los que se puede elaborar pan de forma muy sencilla, un ejemplo: máquina panificadora. En la actualidad se trata de un alimento básico que puede encontrarse en casi cualquier tienda de alimentación y grandes superficies, su valor hace que se puedan calcular índices económicos de referencia como el IPC (Índice de Precios al Consumo), empleado para determinar la evolución del costo de vida en las naciones.

Los autores de este artículo, recopilaron información de los lugares donde se vende el preciado pan, según manifiestan diminutos locales que se promocionan de boca en boca están innovando el mercado de la panadería y la pastelería santiaguinas.

Bagels canadienses en Ñuñoa

En 2007, Mark Raykhlin vino a Chile por primera vez. Se enamoró del país y convenció a su polola, la rusaespañola María Merino, de abandonar Montreal y venirse a Santiago. Amigos chilenos les aseguraron que una panadería era buen negocio, así que instalaron un local donde venden hallullas y la especialidad de la casa: el bagel, típico pan neoyorquino con un hoyo al centro que ellos preparan según la receta canadiense.

Tuvieron que llamar a varios molinos antes de encontrar una harina similar a la usada en Canadá, que deja los bagels levemente más dulces que los americanos. Mark sugiere, eso sí, comerlos como en Nueva York: con una gruesa capa de queso crema. $ 400 c/u.

Lugar: Montreal Baguel
Dirección: Diagonal Oriente 1915,Ñuñoa.Santiago.Chile.
Teléfono: (+56 2) 209 2560.

Pan con agua vitalizada

Jessica Fernaldt, naturista, y Pepe Alarcón, panadero, unieron sus conocimientos y crearon hace un par de años Amor y Pan, donde amasan y hornean panes integrales preparados con agua vitalizada, siguiendo los principios de Masaru Emoto. Este famoso escritor japonés postula que el agua responde a estímulos del ambiente. Por eso guardan el agua en botellas y le ponen música y mantras. “Emoto dice que le aporta buenas energías, así que después la usamos para la masa”, afirma Jessica. Según ellos el agua realmente se vitaliza, porque su pan dura hasta ocho días como recién hecho. Venden, entre otros panes vitalizados, el de miel con nueces ($ 1.800), baguettes integrales ($ 500) y el salvador pan de San Cayetano, una hogaza familiar que hacen en el último domingo del mes y venden a $ 1.000 para que no falte el pan cuando escasea el presupuesto.

Lugar: Amor y Pan
Dirección: Loreley 59, La Reina.
Teléfono: (+56 2) 933 1337

Pastelería sin lactosa

Fanática de los brownies, pero intolerante a la lactosa: esta lamentable combinación llevó a la periodista Alejandra Azócar a inventar recetas dulces que no afectaran su salud. Así, sin mucho planificar, abrió hace poco Sweet Shop, la impecable pastelería donde fabrica dulces sin lactosa, como torta tres leches ($ 10.000, 12 personas) y brownies de corteza quebradiza e interior esponjoso ($ 5.500 la docena). Todo, además, sin azúcar (con sucralosa).

Lugar:Sweet Shop
Dirección: Pucará 4314, Ñuñoa.
Teléfono: (+56 2)274 7574.
Observación: cerrado los lunes.

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El boom de la papa

La papa o patata (nombre científico: Solanum tuberosum) es una planta perteneciente a la familia de las solanáceas, originaria de América del Sur y cultivada en todo el mundo por sus tubérculos comestibles. Domesticada en el altiplano andino por sus habitantes hace unos 7.000 años1 fue llevada a Europa por los conquistadores españoles como una curiosidad botánica más que como una planta alimenticia. Con el tiempo su consumo fue creciendo y su cultivo se expandió a todo el mundo hasta posicionarse como uno de los principales alimentos para el ser humano.
Este tubérculo continúa siendo la base de la alimentación de millones de personas, es una delicia culinaria en muchas regiones del globo que ha generado decenas de platos que la tienen de protagonista y, además, representa un verdadero desafío para científicos de varias disciplinas, que tratan de dilucidar su origen, genética y fisiología. También, dentro del campo de la tecnología, éstos no cesan de encontrar una gran cantidad de aplicaciones más allá de las convencionales para este tubérculo, desde los cosméticos y el alcohol hasta el papel prensa.

El aterrizaje de las jacket potatoes

En Londres, una de las típicas comidas callejeras son las jacket potatoes que se venden en carritos: papas horneadas a fuego lento rellenas con mantequilla y coleslaw –una salsa a base de repollo–, o queso y cebolla frita. La receta también es popular en otros países, como Rusia y Turquía, lugar donde el publicista chileno Max Hurley se maravilló con su sabor y simpleza. Asociado con dos amigos, desde Inglaterra trajo un carrito especialmente diseñado para montar The Real Papa, negocio que se dedica a vender la versión chilena: una papa de 300 gramos horneada y rellena con mantequilla, queso mantecoso y dos ingredientes a elección entre cebolla acaramelada, champiñones, tomate, pebre, choclo o salsa boloñesa. Su exitoso estreno fue en el festival Lollapalooza, en abril, y en estos días están tramitando la apertura de su primer local. Por ahora, solo van a eventos de mínimo 100 personas y cobran $ 380.000, lo que incluye el carrito, las papas, platos y personal por seis horas.

Contacto: Celular, móvil: (+56 9) 9 051 6478.

Papas chilotas en el supermercado

En supermercados como Jumbo o Foodmarket de Unimarc ya es común encontrar papas chilotas, donde el kilo bordea los $ 2.000. De los 356 tipos que existen en la isla grande, a Santiago suelen llegar solo tres: la dulzona michuñe roja; la michuñe azul, con sabor a nuez; la clavela, similar a la clásica papa pero con un dejo cítrico; y la bruja, morada y de sabor intenso.
Aunque son casi cinco veces más caras que una papa normal, el chef de Les Toques Blanches, Luis Layera, que ha dictado cursos en Chiloé para que los isleños le saquen partido a estos tubérculos, las prefiere: “La consistencia de su pulpa es más firme y cremosa. En un plato aportan colores vistosos, y sabores muy marcados, intensos y diferentes, ya que se pueden mezclar”, asegura.

Las otras papas fritas

Un clásico a estas alturas, los chips de papas nativas de la marca chilena Tika, acaban de salir al mercado en dos nuevas variedades: camote con merquén y betarraga. La tendencia de envasar tubérculos seleccionados y dar un giro gourmet a las corrientes papas fritas, también prende en el resto de Sudamérica: en Ecuador, Kiwa comercializa chips de papas andinas y yuca, y en Perú, dos ingleses sorprendidos por las variedades de tubérculos de ese país, crearon la selecta línea de papas fritas Viva La Papa. Todas se venden en Chile, en algunos supermercados y tiendas gourmet.

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El placer de leer en rincones de la ciudad

Puede que Santiago lo agobie con el ruido y el smog. Sin embargo, en la urbe hay rincones, cafés, donde aún es posible instalarse por horas y abrir un libro.

Emporio Botánico

No espere una cafetería espaciosa. Este lugar es de rincones con decoración estilo vintage, pocas mesas y un par de sillones especiales para tomar uno de los libros de las repisas aledañas. Poesía, cuentos e incluso literatura para niños. Usted elija. Es libre de tomar el que más le guste. La gracia es que puede hojearlos y, si se tienta, comprarlos. Para acompañar su lectura, puede comprar unos churros con chocolate (la taza de chocolate cuesta $ 2.000) o canastas de pan amasado y dulces chilenos, hechos sin mantequilla, sólo con aceite de oliva o de maravilla. Incluso hay uno con chía, la semilla que ayuda a controlar el colesterol ($ 1.100). Otra opción es el brownie vegano, de harina de almendras y caqui ($ 600). Un punto a favor es su temperatura, ideal para estos días fríos: calentito sin ser sofocante. Abierto de lunes a sábado, de 10 a 20 horas. Actualmente los domingos está cerrado, aunque abrirá a partir de julio, de 10 a 19 horas.

Lugar:Emporio Botánico
Dirección: Luis Pasteur No.5774.Vitacura.Santiago.Chile.
Teléfono: (+56 9)8 4245009

Café Mosqueto

Las murallas de este café están plagadas de libros, incluso el techo, aunque el acceso a los estantes es limitado. No cualquiera puede tomarlos, es un derecho reservado para los clientes más antiguos. Sin embargo, este lugar cuenta con sillones rojos, puestos estratégicamente en cada esquina, donde puede sentarse con un libro propio el tiempo que desee. A pesar de estar al medio de dos calles transitadas, Monjitas y Merced, en Mosqueto todavía puede encontrar la calma para leer, sólo con el ruido propio de una cafetería. Puede acompañar su libro de una tetera de té de hoja, earl grey naranja ($ 1.900, alcanza para dos tazas) y de un frangipane, de masa de hoja y crema casera de almendras ($ 1.900). Ahora, si su lectura da para rato, le conviene probar la nueva variedad de sándwiches gourmet, baguettes de 30 centímetros, rellenos de salmón por ejemplo, con queso crema, brotes de alfalfa y láminas de palta ($ 3.500). Abierto de lunes a viernes, de 8 a 22 horas, sábados y domingos, de 10 a 22 horas.

Lugar: Café Mosqueto
Dirección: Calle Mosqueto 440.
Teléfono: (+56 2) 6640273

Café Espresso

Una de las grandes ventajas de este lugar es que tiene luz natural, ventanas amplias con mesas aledañas, donde se puede sentar a leer su libro y disfrutar del sol de invierno. Tiene la calidez de un café de barrio, a pesar de estar ubicado en una avenida. Si se acerca a la barra, se encontrará con toda la prensa nacional y una que otra revista extranjera, como la Rolling Stone, debidamente apilada y a libre disposición. Puede tomarse un capuchino ($ 1.700) para acompañar su lectura, con trozo abundante de pie de limón o de torta búlgara con manzana rallada ($ 1.800 cualquier torta o pastel). La atención da para pensar quedarse un rato largo: los garzones preguntarán si desea algo de forma frecuente, sin ser insistentes, y el acceso a la conexión a internet es eficiente. De fondo se puede oír jazz, a veces música electrónica, a un volumen lo suficientemente prudente como para no interrumpir. De lunes a viernes, 9 a 21.15 horas, sábados de 10 a 20.30 horas.

Lugar:Café Espresso
Dirección: Pedro de Valdivia, 1974. Providencia, Región Metropolitana, Chile
Teléfono: (+56 2) 2441264

Café Cómics

Para entrar a este lugar tienen que gustarle los cómics. Es decir, puede entrar con un libro que no se relacione en absoluto a las novelas gráficas, pero debe tener en cuenta que hasta la carta está diseñada de forma temática. Aquí puede tomarse un “Linterna Verde”, un latte -café cortado más grande- con chocolate y menta ($ 2.300) o comerse un sándwich “Condorito”, una baguette con queso de cabra, tomate y aceituna ($ 1.990). Además, hay medialunas que rellenan en el momento con manjar o caramelo y unos muffins, enormes, los más grandes que haya visto, de chocolate o arándano ($ 1.090). Al ingresar al café, usted puede notar la presencia de un revistero del tamaño de una muralla, donde puede encontrar todo tipo de cómics a la venta -puede hojear todo lo que quiera- y otro revistero con los cómics para leer en el café. Esta ubicado dentro de la Galería del Patio, en Providencia, por lo que cuenta con el silencio necesario para leer. Abierto de lunes a viernes, de 10 a 21 horas, sábados de 12 a 20.

Lugar: Café Comics
Dirección:Avda. Providencia 1670, Local 1.Providencia, Región Metropolitana, Chile.
Teléfono: (+56 9) 9 3553593

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